Hermanos

Nunca hubiese podido imaginar cómo se me caería la baba al ver a mis hijos abrazándose y queriéndose como lo hacen a diario.

Hermanos

Yo no tengo hermanos, por tanto, no sé  (en primera persona) qué es lo que se siente. Aunque la relación con mi madre, desde siempre ha sido muy estrecha, además de madre, es mi amiga, podría decirse que también un poco hermana, quizá.

Cuando estaba embarazada de Coque me preguntaba cómo lo llevaría Tate cuando ya no fuera el único “rey de la casa”. Tuve un embarazo un poco malo y no podía estar tanto con él como antes, pensé que quizá ya desde antes de nacer pudiera desarrollar esa envidia que tantas inseguridades o dudas nos crean, no digamos ya si empezamos a escuchar a la gente (que para no variar saben más de nuestra vida que uno mismo) que ya verás qué pelusa cuando nazca, cuando deje de ser el centro de atención,… (Sin comentarios).

Cuando nació Coque tuvieron que ingresarlo en neonatos y yo me sentía muy sola. No podía estar  (de verdad) con ninguno de mis hijos. Vino un momento al hospital  a conocer a su hermano y… Oh Dios mío!!! Rompí a llorar de emoción, alegría, amor, y no sé cuántas más sensaciones que se agolpaban dentro de mí. Incluso ahora al recordarlo no puedo evitar que se me salten las lágrimas. Pude disfrutar unos momentos de mi niño que tanto añoraba, qué grande y qué mayor me pareció. Al llegar a casa fuimos de nuevo una familia: los papás y (por fin) los dos niños juntos, y en casa! No se podía pedir más… aunque en unos días volvimos a ingresar a Jorge y de nuevo rompimos esa felicidad que nos invadía. Tampoco quiero entrar en detalles (ya os contaré) pero tantos altibajos dejan huella.

Coque, ya con año y medio, disfruta muchísimo echándose encima de Tate y revolcándose en la cama, la alfombra o donde pillen. Vamos de paseo y se paran a darse un abrazo o un beso.

A día de hoy soy simplemente feliz al verlos disfrutar juntos, compartir, echarse miraditas de complicidad… tantos momentos, tantos detalles, que te provocan un suspiro desde lo más profundo del corazón. Son sensaciones irrepetibles e incomparables que nunca hubiese sabido que existían a no ser por ellos. Gracias a mis chicos por ser como sois. Espero compartir con vosotros una vida entera llena de satisfacciones.

Con la lagrimilla asomando se despide Mamá.

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16 comentarios en “Hermanos

  1. Qué bonito! Yo puedo comprenderte un poco, tampoco tengo hermanos y aunque tengo una relación buenísima con mi madre, mucho más estrecha desde que yo soy madre, supongo que no es comparable al vínculo que se establece con un hermano/a. A mí también me emociona ver cómo se buscan, cómo preguntan cuando no está el otro, cómo se abrazan, se besan, se ayudan y se consuelan. Y aunque sean de distinto sexo eso no importa. Se ha creado entre ellos un vínculo diferente, saben que son hermanos aunque no sepan lo que significa. Es precioso y espero que siga así siempre, que se quieran, que se apoyen y que se ayuden. Escribí hace un tiempo un post sobre este tema.

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  2. Yo tengo unos cuantos hermanos y entiendo la reacción que dices. Mi hijo tiene tres hermanas mayores y aunque no son mías, que son del matrimonio anterior del padre, me pasa también que me emociono cuando las veo jugar con el o besarla o veo lo mucho que lo quieren. Tener hermanos es maravilloso, y espero que podamos seguir ampliando jeje.

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