Colecho y Re-Colecho

Una de cal y otra de arenaaaaa….. Si el otro día me invadía la emoción al ver a mis chicos juntos: Hermanos, hoy también se agolpan muchas emociones pero nada que ver, es lo que tiene ser madre: los queremos mucho, pero hay momentos…

Bueno, pues aquí otra nochecita más de patadas interminables y movimientos continuos de Tate. Nos hemos despertado incontables veces! Ufff esto del colecho cuando te levantas y parece que te ha arrollado una manada de búfalos no es tan bonito como lo cuentan. No siento nada de amor entre patada y codazo, entre cocón y te cojo la cara y te la estrujo, te quito la almohada… no sé si seré una rara, quizá…

Cuando era bebé la única manera de descansar era dormir juntos en la cama (YO COLECHO), él comía y yo me dormía, porque para él era mamar toooda la noche. Pasó el tiempo, y al volver al trabajo, le cambié a su habitación, a su cama y seguía haciendo múltiple visitas a su cama como un zombie (no por el pecho, sino: el chupete, ahora no me duermo, me hago un lío con la ropa de cama o me salto la barrera…).  Nuestras noches han sido siempre muy movididas.

Fueron pasando meses y años y siempre se ha seguido despertando mucho, pero yo iba y venía a su habitación. Cuando iba a cumplir 4 años!!! Tuvo un mes Insoportable, no paraba en toda la noche: lloraba, gritaba, soñaba, se revolvía sin parar, … una pesadilla. Total, que para poder descansar algo, volvió a meterse en mi cama. Y hasta el día de hoy, se despierta cada noche, llega a mi habitación, llama a Papá para que se levante y le deje su sitio, y… ahora YO RE-COLECHO!

Recolecho
En el momento más plácido de la noche, a la hora de levantarse.

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