¡¿Pero qué es esto que tengo en la pierna?!

Desde que se tienen hijos sabemos que cambian muchas cosas, el ritmo de vida y del día a día no es el mismo, las prioridades, ni mucho menos son las mismas,… Infinidad de cosas que te hacen percibirlo todo de una forma diferente.

Sabemos que el día a día ya no depende sólo de nosotros, ellos son los auténticos protagonistas ahora. A veces pienso: si ya no parezco yo, soy yo con un pequeñajo pegado a la pierna la mayor parte del tiempo (sí, estamos en esa época, que tarde o temprano pasa, pero…).

Coque pierna

Si por ejemplo para hacer la comida hay casi que hacer malabares (mira que procuro tenerlo todo preparado pero hay cosas que hacer en el último momento). Parece que se ha quedado entretenido, enciendes la vitro, pones la sartén y… ya viene! Se sitúa entre tú y la cocina, se engancha a la pierna y “Aupa Aupa”, intentas hacerle comprender que tienes que terminar la comida, que si no, no se come y “Aum Aum”, ahora quiere comer (y ya), “sí cariño, si ahora vamos a comer, pero deja a Mamá que termine de prepararlo, si no tarda nada, sólo es calentarlo y comemos”. Mueve la cabeza con gesto afirmativo, pero… cambia de posición, ahora a la parte posterior (donde la espalda pierde su nombre…), de nuevo se engancha a la pierna y parece que va a volver a entrar por el mismo conducto que salió cuando nació (pero si ya tuvimos bastante en su día, quítate de ahí), pero nada, empieza a llorar como si en realidad le pasase algo grave (aunque sabes de sobra que no es así) y rezas para que los minutos vuelen, “Coque, vamos a poner la mesa… (por ejemplo)”. Al final le terminas cogiendo en brazos (aún sabiendo que peligra tu integridad física porque los dos embarazos han dejado huella en tu espalda y asoma la ciática de nuevo) y además se quiere tirar encima de la cocina,… De nuevo suplicas para que se termine pronto este circo porque se te echa la hora encima, et voilà! Comida terminada. Misión cumplida!

Para ir al wc… Sigue leyendo